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Los ingresos per cápita de América Latina llevan 60 años estancados

El Banco de Desarrollo CAF analiza en Bogotá las fórmulas para reducir la brecha con las economías avanzadas
viernes, 9 de noviembre de 2018
Por: Agencias
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América Latina necesita incrementar con urgencia sus índices de productividad. La brecha que la separa, en su conjunto, de las economías más avanzadas es aún profunda y la fotografía del pasado reciente demuestra que la situación, en lo sustancial, no ha mejorado en los últimos 60 años.

Así lo indica CAF-Banco de Desarrollo de América Latina, que este jueves ha presentado en Bogotá un informe que arroja un diagnóstico sobre el panorama socioeconómico lleno de desafíos e insta a los Gobiernos de la región a poner en marcha una agenda de reformas estructurales.

"El habitante latinoamericano promedio tiene una cuarta parte del ingreso de un estadounidense típico. Incluso dentro del grupo de países más avanzados de la región, el nivel de ingreso per cápita actualmente fluctúa aproximadamente entre 20% y 40% del de Estados Unidos", señala el informe.

"En el año 1960 el habitante latinoamericano promedio tenía un 20% del ingreso de un estadounidense típico. Hoy, la situación sigue siendo prácticamente la misma.

Otros países, por el contrario, han mostrado importantes avances en el mismo periodo: Corea del Sur, por ejemplo, pasó de un ingreso per cápita del 7% del de Estados Unidos a uno del 67% en ese período".

A eso se añade que "la productividad laboral", según esta institución, "es de alrededor del 30% con relación a la de Estados Unidos, en contraste con la del Reino Unido, del 75%, Australia, del 82%, o Alemania, del 90%".

Con estas premisas, explica a EL PAÍS Pablo Sanguinetti, vicepresidente de Conocimiento de CAF, América Latina afronta retos enormes relacionados con el crecimiento y la productividad de las economías, cuyas disfunciones están a la base de esta brecha.

"La productividad es baja en todo, el problema es transversal, de la infraestructura al sector financiero, y hay que trabajar para mejorarla en cada sector", apunta.

Al mismo tiempo, se debe hacer frente a la alta informalidad.

¿Qué pueden hacer las autoridades? En opinión de Sanguinetti, se trata de lograr "mayor competencia, mejor acceso a insumos, un mejoramiento de las relaciones laborales y finalmente el acceso a financiamiento".

Eso no significa que hasta ahora los Gobiernos no hayan hecho esfuerzos. El Banco de Desarrollo reconoce "que muchos países de la región han llevado a cabo planes para impulsar la productividad".

No obstante, en líneas generales el insuficiente ritmo de crecimiento tiene que ver con "bajos niveles de innovación, barreras a la financiación de empresas e individuos, brechas en la adopción de nuevas tecnologías, marcos regulatorios que no suelen propiciar la entrada y salida de empresas o los centros logísticos poco desarrollados para comercializar exitosamente productos y servicios".

El estudio de CAF apuesta por aplicar una agenda de reformas institucionales que se han abordado durante dos días en un encuentro de alrededor de 500 líderes latinoamericanos.

Ayer recibieron la bienvenida del presidente de Colombia, Iván Duque, quien prometió acabar con la informalidad para que los ingresos medios superen los 20.000 dólares per cápita en tres décadas, y debatieron las fórmulas para superar los obstáculos de la productividad urbana y mejorar la calidad del empleo.

Esas reformas deben, según el Banco, no solo promover la competencia, sino "fomentar la cooperación entre empresas mediante el desarrollo de conglomerados productivos; impulsar ecosistemas innovadores y la adopción tecnológica; mejorar el acceso al financiamiento de empresas y reducir las barreras de oferta y demanda para el acceso a recursos financieros formales por parte de empresas e individuos; o limitar los marcos regulatorios y políticas hostiles que dificultan la entrada y salida de empresas y afectan la eficiencia en la asignación de recursos productivos".

Luis Carranza Ugarte, presidente ejecutivo de CAF, resumió esos desafíos con una pregunta y un toque de ironía: "¿Cuánto es dos más dos?".

La respuesta no es tan obvia, en realidad, sobre todo en economía. "Normalmente, el economista se demora un tiempo y dice... ¿Cuánto quieres que sea? En economía dos más dos no siempre es cuatro.

Dos más dos son ocho, esa es la historia de los países europeos. En Latinoamérica dos más dos en promedio han sido cuatro, y eso no es suficiente para llegar a la prosperidad", afirmó.

La pelota está ahora en el tejado de los sectores productivos y de los Gobiernos de la región.

 

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