De razones y pasiones

Rafael Pérez Cárdenas

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La basura de Hipólito

Desde antes de iniciar su administración, el presidente municipal de Xalapa ya había amenazado con cerrar el relleno sanitario de El Tronconal. A pesar de que se trata de una larga historia de desencuentros, el actual munícipe jamás tomó previsiones sobre las consecuencias de su pleito personal: hoy no tiene donde depositar la basura, el servicio de limpia pública está paralizado y la ciudad convertida en un chiquero.
martes, 9 de octubre de 2018
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Desde antes de iniciar su administración, el presidente municipal de Xalapa ya había amenazado con cerrar el relleno sanitario de El Tronconal.

A pesar de que se trata de una larga historia de desencuentros, el actual munícipe jamás tomó previsiones sobre las consecuencias de su pleito personal: hoy no tiene donde depositar la basura, el servicio de limpia pública está paralizado y la ciudad convertida en un chiquero.

De manera irresponsable, en los últimos días ha improvisado una serie de decisiones que lo ha llevado a intentar depositar la basura en un terreno de un particular en Coatepec -a lo que los habitantes y el gobierno municipal se opusieron de inmediato-; a llevarlo a la comunidad de Pinoltepec en el municipio de Emiliano Zapata -con el mismo resultado- y ahora ha dicho que nuestra basura será llevada hasta el puerto de Veracruz.

No tiene idea de cómo resolver el embrollo en el que se metió.



Ayer por la tarde, luego de que le negaran el acceso a los camiones recolectores al relleno que se ubica en Pinoltepec, las unidades regresaron cargados de basura maloliente a su base en la calle de Rébsamen, esperando nuevas órdenes.

A pesar de que por la mañana el alcalde habría anunciado que los desechos se recolectarían a un costado de la Central de Abastos para ser llevados a Veracruz, lo cierto es que la ciudad está colapsada.

Según don Hipólito, las más de 300 toneladas de basura de Xalapa serán transportadas a un centro de transferencia localizado en la Central de Abastos, con la ayuda de la empresa Eco Xal SA de CV, la cual hará un cobro al ayuntamiento local de 400 pesos por cada mil kilogramos que reciba; justificó que el servicio se encarecerá porque los camiones de la empresa acudirán a la ciudad por la basura, y después los residuos serán llevados a un relleno sanitario en el puerto jarocho.

El gobierno anterior pagaba 2 millones 200 mil pesos mensuales a la empresa Proactiva por la operación del relleno sanitario de El Tronconal; según el propio Hipólito Rodríguez, de lograrse que se reciban los residuos en el municipio de Veracruz, esto tendría un costo de 120 mil pesos diarios, es decir, 3 millones 600 mil pesos al mes, en tanto se resuelve todo este embrollo, consecuencia de la ignorante arrogancia de nuestro presidente municipal.

Este martes seguramente nos enteraremos que ese plan también fracasó. Basta recordar que el presidente municipal de Veracruz es el hijo del Gobernador Miguel Ángel Yunes.

No sólo sobran razones políticas para entender que la basura no llegará hasta el relleno sanitario del puerto, sino que al igual que pasó con Coatepec y Emiliano Zapata, los pobladores rechazarán la decisión de recibir los residuos de los xalapeños.



Todo este asunto de la basura huele mal, no sólo por las toneladas de desechos que se acumulan, sino por la historia de intereses que se ha tejido en su alrededor.

Antes de la crisis, en este mismo espacio nos referimos a la cuestionada decisión del presidente municipal Américo Zúñiga de ampliar la concesión a la empresa Proactiva, a sólo unos meses de concluir su administración.

La aprobación del cabildo tenía una explicación lógica, pero no la de un Congreso sometido a la voluntad del gobierno estatal.

En abril de este año, esta columna publicó: "La disputa por la operación del relleno sanitario en la capital del estado ha puesto en evidencia las complicidades que han hecho de la basura y la política un buen negocio.

Proactiva, una empresa que se supone especialista en el manejo de desechos, paradójicamente ha resultado un cochinero."

"Aún hoy no están claras las razones por las que el Congreso local aprobó ampliar, de manera anticipada, la concesión a la empresa por quince años más, a pesar de un largo historial de conflictos que van desde Puerto Vallarta hasta el puerto de Veracruz, por citar sólo algunos casos.

Fue una verdadera sorpresa que se atendiera de manera tan inmediata la solicitud del Ayuntamiento de Xalapa a escasos meses de concluir la administración municipal", en referencia a la empresa cuyo contrato fue cancelado en cuanto el nuevo gobierno entró en funciones.

Es cierto. La falta de mecanismos para el manejo adecuado de desechos sólidos, la presencia de decenas de pepenadores aun cuando estos están prohibidos, operación a cielo abierto que provoca la presencia de miles aves de rapiña, sin contar los múltiples negocios que se realizan con los recursos reciclables, son algunas de las omisiones que nunca se denunciaron.

¿Y si todo eso ya se sabía, si ya había tomado una decisión aún antes de sentarse en Palacio Municipal, porqué Hipólito Rodríguez nunca tuvo un plan para resolver el problema de la basura en Xalapa?

Su peregrinar para encontrar un lugar donde habilitar provisionalmente un basurero -que no relleno sanitario- muestra su incapacidad para administrar la ciudad y la marca de su gobierno: es una basura.

Las del estribo...

  1. Según un atento comunicado de Redes Sociales Progresistas (los voceros de Morena, pues), no debemos equivocarnos; "atacar a César Yañez es atacar al proyecto completo. [...] Nos parece que es un ataque generalizado de los medios de comunicación para tratar de ‘quebrar' a una de las figuras más emblemáticas de nuestra causa". Han pasado del cinismo al pánico, lo que sugiere que don César pasará a mejor vida política. Para AMLO todos son sacrificables, menos él.

  2. Dice el frívolo diputado Sergio Hernández que el Ayuntamiento de Xalapa gasta casi el doble en Comunicación Social que el Congreso local y que eso no demuestra austeridad; tiene razón. Dice que no hay congruencia, porque no es lo mismo ser borracho que cantinero; tiene razón. Pronto lo veremos -políticamente hablando- como el borracho que siempre fue.

 

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