De razones y pasiones

Rafael Pérez Cárdenas

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Don Hipólito, ¿quería usted ser Presidente?, pues a chingarle…

Dice el presidente municipal Hipólito Rodríguez que los baches en las calles de la ciudad no son su responsabilidad porque él no las construyó; que así ya estaban. Bueno, señor presidente, le recuerdo algunas de las cosas que ya existían cuando usted llegó al Ayuntamiento y de las que se obtienen miles de millones de pesos para que la ciudad funcione y pueda pagar el sueldo de usted y sus colaboradores.
jueves, 4 de octubre de 2018
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Dice el presidente municipal Hipólito Rodríguez que los baches en las calles de la ciudad no son su responsabilidad porque él no las construyó; que así ya estaban.

Bueno, señor presidente, le recuerdo algunas de las cosas que ya existían cuando usted llegó al Ayuntamiento y de las que se obtienen miles de millones de pesos para que la ciudad funcione y pueda pagar el sueldo de usted y sus colaboradores.

El sistema de agua potable opera desde hace varias décadas, y sin embargo, lo cobra bastante bien; el servicio de limpia pública -del que ha hecho otro desastre- también ya existía y con singular alegría nos endilgan el cobro anual cada enero.



Desde el primer día del año, miles de xalapeños acudimos a pagar el impuesto predial como gravamen a quienes gozan de una propiedad, ya sea habitacional o comercial.

La función de este impuesto es precisamente generar recursos para que el gobierno municipal que usted encabeza pueda proveernos de servicios públicos como el alumbrado, la pavimentación -y el bacheo, por supuesto-, recolección de basura, mantenimiento de parques y jardines, entre muchos otros que usted ya debe conocer.

Sepa usted, señor presidente, que ni el agua potable, ni el servicio de recolección de basura -usted ya les retiró la concesión- ni el impuesto predial se lo pagamos a los alcaldes que introdujeron la red hidráulica, compraron los camiones recolectores o pavimentaron las calles que le dieron valor catastral a las viviendas y comercios.

Después de ocho meses debe saber que esos ingresos los obtiene su gobierno de acuerdo a lo que está establecido por la ley de ingresos municipales.

Si a esas vamos, señor presidente, yo no voté por usted, y sin embargo debo acatar las decisiones de carácter político y administrativo que usted imponga porque de eso se trata la democracia y el gobierno.

Las responsabilidades del Ayuntamiento son muy claras, y si estas no le parecen, pues entonces regrese usted a su zona de confort en su instituto de investigaciones de la Universidad Veracruzana.

Debemos suponer entonces, señor presidente, que como los parques y jardines ya estaban cuando usted llegó ¿tampoco tiene porqué darles mantenimiento?; ¿tendremos camellones llenos de basura y maleza? ¿Podemos irnos despidiendo de los espacios públicos para la diversión y la cultura como el Centro Recreativo Xalapeño sólo porque usted no lo construyó? Aunque de hecho ya lo está, ¿debemos resignarnos a la penumbra si se funde una lámpara que usted no instaló?



Estos cuestionamientos podrían parecer exagerados e insolentes frente a una declaración que pudo estar fuera de lugar, en un momento de fastidio del presidente municipal.

Tiene derecho. Sin embargo, es necesario exponerlos e insistir en ellos porque no se trata de la opinión frívola del alcalde, sino de la visión política e institucional que tiene como autoridad.

La ciudad le compete en todos sus órdenes, todo el tiempo, y no sólo en aquéllos que él decida que debe intervenir.

Evadir la tarea de darle mantenimiento a la ciudad desafía la escasa tolerancia que le queda a los xalapeños frente a un gobierno que no sabe qué hacer para resolver los problemas cotidianos; no hay obra pública: si el presidente municipal sólo va a dar mantenimiento a las calles que se construyan en su administración, estamos fritos porque lo hará acaso en dos o tres.

En un principio, Hipólito Rodríguez atribuía su reducido margen de maniobra a la ríspida relación que mantenía -y sigue manteniendo a la fecha- con el gobernador Miguel Ángel Yunes; más tarde, enfocó las baterías hacia la administración anterior para justificar una serie de omisiones y deficiencias; ahora de plano ha utilizado un discurso valemadrista para justificar lo que se ha dejado de hacer, y que tiene sumida a Xalapa en el caos urbano.

Le llevó casi un año darse cuenta que el Ayuntamiento de Xalapa no es el Ciesas- Golfo. Aquí no puede llegar a conclusiones que no le infringen responsabilidad alguna, y que si se equivoca, seguirá trabajando para explicar porque falló la realidad social.

Esto es administración pública; sus fallas y omisiones tienen consecuencias para la ciudad y su gobierno. Lástima que desdeñe la historia de Xalapa cuando sus estudios en París fueron precisamente de historia urbana.

Don Hipólito, la ciudad no nació cuando usted ganó la elección y tomó protesta como presidente municipal de Xalapa. ¿Quería usted ser la primera autoridad de la ciudad? Entonces a chingarle...

Las del estribo...

  1. Muchos estuvimos en desacuerdo que subsistiera la Comisión Especial para la Atención y Protección de Periodistas (CEAPP) porque carecía de credibilidad y representación en el gremio y sus integrantes no tenían experiencia jurídica para cumplir su función. En casi dos años ha ganado respeto y credibilidad, gracias a su autonomía y transparencia. Fue tal vez el único ente sin observaciones a su cuenta pública. Sigo pensando que los periodistas no somos un gremio que requiere trato de excepción, pero el trabajo de Ana Laura Pérez y sus colaboradores justifica su existencia.

  2. En sólo seis años, Javier Duarte aumentó la deuda pública del estado en más del 75%, ubicándola por encima de los 55 mil millones de pesos; pero resulta que el remedio ha sido tan malo como la enfermedad; daño patrimonial en Sedesol y SIOP -sus ex titulares ya gozan de fuero-, los contratos directos al dirigente estatal del PAN, las asignaciones discrecionales y tantos otros negocios que pronto saldrán a la luz pública, sólo ha agravado el cáncer financiero de Veracruz.

 

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