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Asensio exorciza el demonio de Moscú

El extremo del Madrid participa en cinco goles y supera su desventura mundialista
miércoles, 12 de septiembre de 2018
Por: Agencias
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Hasta el 1 de julio, Marco Asensio solo había disputado un partido oficial completo con la selección española. Frente a Israel en Jerusalén por la clasificación mundialista.

Poco recorrido para asumir grandes retos y mucho menos una situación límite. El 1 de julio, en el estadio Luzhniki, el extremo zurdo disputó 104 minutos del partido de octavos de final contra Rusia.

En una de las jornadas más sombrías de la historia del fútbol español, el chico pasó por el partido de puntillas. Cayó el sol sobre Moscú, se encendieron los focos, pero no se alteró la contribución del que probablemente sea el joven más dotado técnicamente del fútbol nacional.

Un catálogo de cualidades que abrió en Elche de la primera a la última página. Dos meses después de la pesadilla, Asensio destrozó a Croacia con dos goles desde fuera del área y tres asistencias para convertir el 2-0, el 3-0, el 4-0, el 5-0 y el 6-0 en un torbellino.

El público, agradecido, hacía la ola en las gradas del Martínez Valero. Se vendieron todas las localidades. El erróneo pronóstico de lluvia dio paso a una tarde dulce.

La parroquia había embotellado las calles del palmeral para acudir al campo a ver fútbol grande. Pero lo que sucedió superó las expectativas.

Ni el último finalista de la Copa del Mundo estuvo a la altura, ni Asensio aceptó el papel de actor secundario.

"Tenía muchas ganas de meter mi primer gol en la selección", dijo Asensio, que hasta este martes sumó 16 partidos internacionales absolutos sin marcar.

"A partir del 1-0 nos hemos soltado más. Luis Enrique nos pide que seamos muy agresivos arriba, presionar e intentar dominar todo el partido. No dejar respirar al rival".

Preguntado por si el estilo de toque ha cambiado por una versión más vertical, Asensio dijo que no. Que lo único que ha cambiado es que en el ataque hay alternativas más ricas.

Solo le faltó decir que sin un delantero tanque en el área las cosas funcionan mejor para un equipo acostumbrado a las asosiaciones rápidas como España.

"Intentamos aprovechar más otras situaciones del juego", reflexionó, prudente. "Nuestro estilo está definido: es tener el balón.

Pero ahora sí que tenermos más recursos arriba para poder finalizar las jugadas".

Eliminado de la ecuación el nueve puro, fuera de la excursión Diego Costa, el inamovible delantero centro de Lopetegui y Hierro, las cosas fluyeron mejor en el ataque español.

Luis Enrique no solo acompañó mejor a Asensio. Además le colocó en su posición favorita, de extremo por la derecha para recortar hacia adentro y golpear a pierna cambiada.

Su querencia por la pelota, sin embargo, le restó posibilidades cuando el rival se cerró bien. Alejándose de Pivaric, el lateral que le vigilaba, pidió el balón al pie más veces que al espacio.

Busquets le hizo señas para que se moviera hacia adelante, por detrás de Pivaric. En esa fase del partido era necesario que los diez jugadores de campo españoles se desplegasen distanciándose unos de otros.

De este modo, los marcadores contrarios también se abrirían, separándose y exponiéndose. Por uno de esos huecos se filtró Saúl cuando cabeceó el 1-0.

Con el alboroto, las praderas se ensancharon cada vez más.

Golpeados por la lesión de Vrsaljko y la necesidad de replicar, los croatas se enredaron bajo la presión. Había transcurrido poco más de media hora y la pelota que iba dirigida a Rakitic en la frontal del área, mal entregada, se frenó a mitad de camino.

La trincó Asensio. Hizo un recorte y sacó el zurdazo desde 35 metros. Centrado y con una velocidad endiablada, el balón sobrepasó la estirada de Kalinic.

El portero croata emprendió una noche de pasión. A los cinco minutos, Ceballos cambió de orientación hacia la derecha con un pase que habilitó a Asensio donde más le gusta.

Al pie y con margen para recortar, dribló al lateral hacia adentro y volvió a soltar otro zurdazo violento. La catapulta envió el proyectil contra la cara interna del larguero antes de rebotar en Kalinic y entrar.

Asensio lo celebró mostrando todos los dientes de su mandíbula. Abrazado por titulares y suplentes en una noche que a partir de entonces se consagraría a la fiesta.

Todavía le quedó trabajo por hacer. Asistió a Ramos en el córner del 4-0, sirvió a Rodrigo en el pase en profundidad del 5-0 y asistió a Isco en el área para el 6-0.

Corría el minuto 77 y Asensio dribló a Pivaric antes de entregar un centro que pedía remate. Rodrigo rozó el 7-0. A sus 22 años, Marco Asensio hizo mucho más que consagrarse con la Roja.

En Elche, puso un cerrojo a los malos recuerdos de Moscú.

"Solo necesito continuidad para poder dar esa respuesta que pretende el entrenador en el campo", señaló, cuando le preguntaron por su futuro en el Madrid después de dos temporadas en las que no gozó de la confianza de Zidane.

"En esta temporada estoy teniendo más continuidad y protagonismo. Lo intento aprovechar. Ya se ve en el campo la respuesta que estoy dando".

 

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