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La costosa reinvención del FC Barcelona

Aliviado por la sensatez de Valverde, el club azulgrana apuesta por fichajes estratégicos después de entregarse al mejor Messi
lunes, 12 de marzo de 2018
Por: Agencias
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El fútbol del Barça se mira con los ojos de Messi desde que se murió Cruyff y se largó Neymar. La directiva se espantó y se entregó decididamente al 10.

Las condiciones que puso para renovar su contrato no solo fueron económicas sino que por su condición de mejor jugador del mundo pidió un equipo capaz de competir por los títulos como ocurría en los mejores tiempos de Luis Enrique y Guardiola.

A la espera del partido contra el Chelsea y de la final de Copa, la respuesta ha sido estupenda en la Liga. Messi ya no corre sino que juega y manda, más visionario y protagonista que nunca, icono del FC Barcelona.


El presidente Bartomeu no esperó ni un momento en responder a la fuga de Neymar para no impacientar a Messi. El importe de los fichajes ya supera los 222 millones ingresados del PSG por el fichaje del capitán de Brasil.

El saldo ya es negativo (-122,5 millones, -207 con variables) y la masa salarial supera el 80%, cifra especialmente preocupante para una directiva que desde su llegada ha condicionado su continuidad a un ejercicio económico sin pérdidas después de denunciar por despilfarro a Laporta.

La clave es ganar tiempo con las victorias para vender bien la marca Barça. Y el equipo de Messi funciona muy bien de la mano de Valverde.

La mano del entrenador ha sido más importante que la cartera del presidente si se tiene en cuenta que la mayoría de incorporaciones han tenido hasta hoy un papel secundario por distintas razones si se exceptúa a Paulinho.

Coutinho se reincorporó en invierno, a Dembélé le han condicionado las lesiones, Marlon está cedido al Niza, Deulofeu se fue al Watford, Yerry Mina apenas va convocado y Semedo es suplente de Sergi Roberto.

A partir de la sensatez, Valverde se ha ganado a la vieja guardia azulgrana y especialmente a Messi. La foto de la alineación titular sigue siendo muy parecida a la que conquistó Berlín contra la Juve en 2015.

Alves ha sido sustituido por Sergi Roberto, Umtiti ocupa la plaza de Mascherano y el técnico utiliza el puesto de Neymar para rotar a la plantilla y equilibrar a un equipo que se partía con el tridente en París y Turín.

El plantel se conjuró después de la caída en la Supercopa. Únicamente ha perdido un partido de Copa con el Espanyol que no tuvo trascendencia porque remontó en el Camp Nou.

El poder de los futbolistas se constató el 1 de octubre cuando quisieron jugar ante Las Palmas en contra del criterio de la junta de Bartomeu. La disputa del partido a puerta cerrada en una jornada impactante en Cataluña no evitó la dimisión de los directivos Villarrubí y Monés.

El carácter competitivo del equipo se antepone si es necesario a la cultura y al estilo futbolístico Barça. Hay una parte importante del barcelonismo que denuncia la pérdida constante de la carga simbólica de la entidad hasta el punto de que el més que un club funcionaría más como un valor contable, a efectos de negocio, que como un valor institucional de toda la vida desde su fundación por Gamper.

No es casual que los personajes que más identificación producen en este sector, como Guardiola, Xavi y hasta cierto punto Óscar García, estén hoy fuera del Camp Nou y sean también los más criticados por los máximos rivales del Barça.

La salida de Zubizarreta y antes de Begiristain han convertido la secretaría técnica en un cargo más ejecutivo que ideológico sin que se sepa muy bien quién marca la línea ni cose a los distintos equipos del club más allá de procurar contentar a Messi.

Los dirigentes no advierten ninguna desnaturalización y se remiten al plan puesto en marcha por Pep Segura, el hombre fuerte del fútbol, especialmente interesado en aumentar la captación y control de talento, así como su potenciación desde una óptica mucho más amplia y evolucionada que la vivida en tiempos de Cruyff.

La directiva defiende la necesidad de asentar al filial en Segunda y de complacer a Messi con los fichajes y el dinero que haga falta: en el Barça B han invertido 6 millones mientras que la cifra del primer equipo asciende a 324,8 millones (443 con variables) tras la opción de compra por 30 millones más 9 de variables acordada con el Gremio por Arthur.

Hay quien quiere ver en Arthur a un nuevo Xavi y en Coutinho a un sustituto de Iniesta si se va a China, mientras Umtiti se aposenta en la demarcación de Puyol.

"La mejor manera de ser fieles a nuestro ADN futbolístico es con fichajes estratégicos como los que hacemos", se defienden en el Camp Nou.

"Es cuestión de tiempo". Ocurre que alguna promesa de La Masia como Eric García o Sergi Gómez no han querido esperar, disconformes con la política del club, que está más a gusto con las compras que con las apuestas de la cantera, hoy simbolizada en Aleñá.

Más que promesas, se buscan socios para Messi, los ojos del Barça.

 

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