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Bermúdez desaparecía jóvenes sólo porque eran “halcones”

De acuerdo a testimonios de testigos y ex policías detenidos en Pacho Viejo, quienes rindieron declaración el fin de semana, se supo que bajo el mando de Arturo Bermúdez, se desaparecía a jóvenes solo por tener aspectos de “halcones”
lunes, 12 de febrero de 2018
Por: Agencias
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De acuerdo a testimonios de testigos y ex policías detenidos en Pacho Viejo, quienes rindieron declaración todo el fin de semana, se supo que bajo el mando de Arturo Bermúdez, se desaparecía a jóvenes solo por tener aspectos de "halcones" del crimen.

Fue así como Jóvenes de entre 16 y 23 años fueron víctimas de desaparición forzada, luego de que bajo tortura eran obligados a declararse "halcones" (informantes) al servicio de la delincuencia.

El centro de operaciones era la Academia de Policía ubicada en El Lencero y los cuerpos de los jóvenes, una vez torturados, asesinados, eran arrojados en una barranca ubicada en las inmediaciones.

Poco a poco las piezas han embonado y los operativos llevados a cabo recientemente, como parte de las investigaciones que durante más de un año llevó a cabo la Fiscalía, pusieron al descubierto los abusos cometidos por los grupos "especiales" o "Los Fieles", como los denominaban.

Un primer caso habla de 15 jóvenes desaparecidos en la región de Xalapa, pero son más de 200 en diferentes puntos del estado.

Este grupo "de élite" supuestamente creado para combatir a la delincuencia organizada o al menos vendido de esta manera por el ex Secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita, lo que hizo fue dedicarse a eliminar a quien tratara de meterse al territorio del grupo criminal que protegían.

A partir de 2006, la violencia de la organización delictiva Los Zetas en el estado de Veracruz se intensificó y la delincuencia habilitó a personas de diferentes estratos, que les servían como informantes a quienes les asignaban la clave "halcón", que a la larga se hizo un término para denominar a quienes alertaban a los delincuentes en caso de operativos, retenes o incursiones policiacas.

Los más reclutados fueron los jóvenes, quienes, por diversas cantidades y la entrega de equipo telefónico o de radiocomunicación, aportaban información a la delincuencia.

Los Grupos Especiales, al mando de José Lopez Cervantes "Comandante Black" comenzaron a organizaron redadas, que supuestamente trataban de "atacar" a la delincuencia organizada, pero lo cierto es que se convirtieron en escuadrones de la muerte.

A pesar de no ser pública esta situación y que era desconocido para sus familiares el paradero de las víctimas, en la red interna de las "Fuerzas Especiales" circulaban tarjetas detallando dónde y cómo eran interceptados los jóvenes, a quienes por supuestos mensajes "raros" o "comprometedores" los llevaban a la Academia de Policía y los torturaban.

Jóvenes varones y mujeres, fueron torturados. Hay testimonios de abuso sexual. Las y los jóvenes fueron arrojados a la barranca, pero hubo sobrevivientes que se vieron en medio de cuerpos putrefactos y salieron a buscar auxilio.
En enero de 2016 y luego de varias quejas de vecinos de una colonia habitada por miembros de la organización Antorcha Campesina, autoridades veracruzanas llevaron a cabo un operativo de varias horas, en el que usaron a expertos en rappel para poder acceder a las barrancas que colindan precisamente con la Academia de Policía.

Los Antorchistas habían denunciado que emanaban olores fétidos y se decían atemorizados, pues advirtieron que ellos veían pasar unidades de la Secretaría de Seguridad Pública que llegaban a todas horas y lo más extraño es que entraban a una zona en despoblado y que ni ellos se atrevían a explorar por lo intrincado y peligroso del terreno.

Testimonios de un agente que participó en la incursión, narró que el operativo fue hecho en conjunto con la Procuraduría General de la República y otras instancias; algunos cadáveres sí fueron recogidos, pero otros ya estaban tan deteriorados que cuando trataban de levantarlos se deshacían.

En aquella ocasión, extraoficialmente manejaban más de 60 cadáveres, el entonces Fiscal General Luis Ángel Bravo Contreras sólo habló de tres.

Ningún colectivo de los conformados en la entidad con familiares de personas desaparecidas, fue convocado para identificar restos, éstos fueron incinerados, refiere la fuente de la Fiscalía General.

UN GRUPO MORTAL

Si bien estos grupos especiales no estaban integrados a la estructura de Seguridad Pública, sí contaba con apoyo institucional, mejores sueldos, equipo y unidades para traslado y operaban a sus anchas desde la clandestinidad.

Eran los integrantes de las Fuerzas Especiales, todos ellos presuntamente con carrera militar, que a la par servían como escoltas del propio Bermúdez, de acuerdo con lo señalado por la Fiscalía General en los documentos de investigación.

En las últimas horas, 19 de los involucrados, incluyendo a Bermúdez y otros ex funcionarios de alto nivel de la pasada administración de Javier Duarte, así como policías en activo, ya fueron dictaminados bajo prisión preventiva oficiosa y el próximo martes será definida su situación ya que se llevará a cabo la audiencia de vinculación a proceso y en el que presentarán 89 datos de prueba con el que pretenden demostrar que sí hubo toda una estructura policiaca al servicio de la delincuencia.

 

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