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Edgar Hernández

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¿Por quién votar: Cuitláhuac, Yunes Márquez o Pepe?

Hay quien opina que la que viene será la madre de todas las elecciones en donde chocarán los tres punteros –Morena, PAN, PRI-, la realidad apunta, sin embargo, que la ciudadanía votará más por la persona que por los partidos políticos. Consecuentemente, la electoral será una lucha de hombres y nombres.
jueves, 8 de febrero de 2018
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Hay quien opina que la que viene será la madre de todas las elecciones en donde chocarán los tres punteros -Morena, PAN, PRI-, la realidad apunta, sin embargo, que la ciudadanía votará más por la persona que por los partidos políticos.

Consecuentemente, la electoral será una lucha de hombres y nombres.



Hoy, tras la homologación de las jornadas electorales, la federal con las estatales en prácticamente las dos terceras partes de la república, la jornada concitará la voluntad de más de cien millones de mexicanos.

Para Veracruz, el tema merece atención especial por ser la tercera reserva electoral, por estar en manos de la oposición y por ser enclave del crimen organizado.

Y como siempre estas tierras ribereñas habrán de marcar la pauta, escribir la historia de la república y, una vez más, convertirse en el escenario, en el ring, de la disputa electoral por el poder federal y estatal.

Los tres partidos en contienda tienen armas poderosas.

Ajeno a lo que digan las encuestas, que siempre sesgan la verdad, la pelea será de tercios lo cual obliga a analizar qué marcará entonces la diferencia.

En la impronta todo apunta a que serán los hombres, más que los partidos, los que inclinarán las preferencias electorales. Será el nombre, el prestigio, la trayectoria y su honestidad lo que incline el voto por tal o cual personaje se llame Yunes o Yunes o Cuitláhuac García.

En el tema Yunes desde luego que la más importante preocupación tras la guerra electoral por alcanzar el voto es el legendario apellido.

Los Yunes -Miguel y Héctor- que contendieron en el 2016 por la gubernatura no tuvieron mayor confusión las boletas porque el voto ciudadano fue en contra de Duarte y tuvieron muy claro que el voto iba dirigido al Yunes azul y no el de la banderita de los tres colores.

Hasta los del PRI votaron por Miguel.

Hoy, sin embargo, la contienda será diferente al encontrarnos en el nicho azul al hijo del gobernador y en la boleta del primero de julio en el espacio tricolor a un aspirante, Pepe, que guarda una imagen diferente al Yunes gobernador que no ha podido ni sabido resolverle a la gente problemas tan graves como son el empleo, la seguridad y la paz social.

El fenómeno Peje.

Cierto que Andrés Manuel López Obrador, al final de una vida política entregada a la oposición y ser el ya merito, queda como el favorito entre en las grandes masas ciudadanas que son las que deciden.

Cierto que con encuestas y sin ellas va en punta porque nunca, al menos en los últimos 18 años ha dejado de hacer campaña y recorrer una y otra vez los desolados pueblos de nuestra maltrecha geografía.

Cierto además que sus ocurrencias y genialidades han penetrado en el ánimo ciudadano y arrebatado a los chavos, ninis y milenians; que la mujer mexicana lo adora y que la mayoría desposeída cree en él...

Sin embargo, las percepciones van cambiando.

Fox lo arrasó con un populismo mayor; Felipe Calderón se robó la elección y con Peña Nieto el efecto de que Andrés Manuel era un peligro para México, así como los desaciertos de "mandar al diablo las instituciones"; raterazos como Bejarano y la Pdierna; tomar la ciudad de México y convertirla en una carpa, así como ungirse como Presidente "legitimo" y una serie de torpezas ininterrumpidas, lo desacreditaron.

Hoy, el Peje, con más experiencia busca enmendar errores; da golpes de precisión y no se va con fintas... le gana, sin embargo, su mal carácter y mal tino en la selección de sus alfiles.

En Veracruz, la elección de personajes aliados como Eva Cadena, Rocío Nahle, Hipólito Rodríguez y Cuitláhuac García le han restado credibilidad y puesto en seria duda una victoria aplastante al menos en Veracruz.

Sus diputados locales y federales veracruzanos han resultado un fiasco y sus ediles un fracaso al demostrar que más los mueve la transa que el amor por Veracruz.

La gente no es tonta y observa a los presidentes municipales y representantes populares morenos están haciendo el verdadero ridículo al no saber gobernar y que han incumplido sus promesas de campaña.

Pero además todo indica que sus esfuerzos y recursos no van para el pueblo, sino para las campañas electorales que se avecinan.

Es en ese marco donde se mueve Cuitláhuac García convencido que bajo la sombra del Peje en automático tiene en la bolsa la gubernatura.

Hay un error de cálculo en su óptica.

La gente no es estúpida por más humilde que sea. Sabe el valor de su voto y, lo más importante, está cierta que toda vez que han apoyado a Morena no se ha traducido en nada.

La ciudadanía observa en las poquísimas apariciones que tiene Cuitláhuac, una ausencia de carisma y escaso talento. Habla por hablar.

Anuncia la creación de una Secretaría del Mar cuando sea gobernador y abrir 30 universidades en Veracruz, así como ahorrar diez mil millones del presupuesto público, pero no dice cómo y para qué.

Y no te metas a las redes a señalar sus deficiencias porque sus defensores, sin argumentos, solo se dedican a mentarte la madre; no hay debate; no hay exposición de ideas, ni defensa seria de su proyecto.

Eso, todo eso, lo observa la gente.

Hace un par de años cuando nació Morena al amparo del Peje, el país se hizo moreno. Hoy la república está pasando de la euforia al justo medio y en Veracruz aun devota por Andrés Manuel no está muy convencida que su mejor proyecto sea Cuitláhuac.

Y respecto al chavo de gober, Miguel Angel Yunes Márquez -quien no baja de viejo guango al Peje- habrá que observarlo como se despliega en campaña ya que su propuesta hasta el momento sigue en medio tono y sin convencer.

De Pepe Yunes, la marca lo mata. También habría que esperar a ver cuál es su propuesta y observar con quien se junta en campaña porque esa tinta mancha y no se despinta.

Tiempo al tiempo.

 

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