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Carteros, camino a la extensión

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Un total de 40 kilómetros diarios es lo que recorre Josué cada día para entregar correspondencia.
lunes, 13 de noviembre de 2017
Por: Alayne Ariana Posadas
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Josué Hernández Gámez incursionó en este trabajo en la ciudad capital en el 2002, años más tarde dieron su cambio a esta su ciudad natal, misma que lo ha visto recorrer sus calles durante la última década, llevando en su maleta mensajes de todo tipo, primero a pie, después en bicicleta y actualmente en moto.

Para él, ser mensajero postal es uno de los trabajos más nobles y gratificantes que puedan existir, a lo largo de estos años muchas han sido las experiencias que han envuelto su vida, las cuales describe como únicas.

“Es muy gratificante en cuanto a poder convivir con la gente, conviviendo y compartiendo, porque un cartero se vuelve en confidente, amigo y hasta doctor, porque le dicen a uno todos sus malestares y lo que les aqueja, y es algo que te llena porque compartes con mucha gente por tantos años”, expresó.

En su andar diario comenta, con una sonrisa en el rostro, que ha sido incalculable el número de personas que durante su recorrido lo invitan a ser parte de la mesa a la hora de comer, muchas más quienes, en días de intenso calor, han refrescado su boca con un vaso de agua, pero como en todo, también le ha tocado vivir experiencias no muy gratas, como accidentes de sus compañeros e incluso de él mismo.

“Hay personas que al llegar a entregar la correspondencia nos invita a comer o un vaso de agua, una sonrisa, cosas que para muchos puede ser insignificante, pero que para nosotros es un aliento para continuar con nuestro trabajo”, detalló.

El itinerario es claro, desde las 8 de la mañana Josué y sus compañeros llegan a la oficina para abrir la paca de la correspondencia, posterior a ello se clasifica en las “pichoneras” y emprenden el viaje.

Muchas son las carencias que hay dentro del servicio, pero segura que ninguna impide que cada uno de ellos salga caminando o en algún medio, a sol o lluvia, a entregar la correspondencia.

Comenta que los problemas en las nomenclaturas y los errores en la numeración han sido constantes en todo momento, igual que las malas palabras por parte de gente inconforme con la entrega de su correspondencia.

“En muchas de las ocasiones los números de las casas están mal y nos dificulta mucho el trabajo

Y es que aunque cada vez aumentan y son más eficientes los medios de comunicación y /o las redes sociales, la magia que transmiten las cartas no ha sido rebasada por nada.

 

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