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Sufre pueblo en AO sismo... y olvido

En Santa Rosa Xochiac, un pueblo de Álvaro Obregón que da entrada al Parque Nacional del Desierto de los Leones, sufrieron los estragos del sismo, pero también desatención.
martes, 26 de septiembre de 2017
Por: Agencias
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En Santa Rosa Xochiac, un pueblo de Álvaro Obregón que da entrada al Parque Nacional del Desierto de los Leones, sufrieron los estragos del sismo, pero también desatención.

De hecho, fue una de las zonas más afectadas: hasta 380 viviendas resultaron dañadas, de las cuales 80 tendrán que ser demolidas, según el último reporte de Protección Civil.

En total, la Delegación registró 800 inmuebles con algún tipo de afectación, desde fracturas menores hasta caída del recubrimiento de sus paredes y daños en muros.

Las Colonias de San Bartolo Ameyalco, La Era, Tlacoyac, Ampliación Tlacoyac, Lomas Becerra y Barrio Norte, todas ellas enclavadas en esta zona de cerros donde las construcciones son precarias y cada día con mayor hacinamiento, fueron algunas de las más resentidas.

Sin embargo, Santa Rosa Xochiac destaca entre ellas.

"Aquí en Santa Rosa fue un sismo atípico, porque a pesar de que fue de una dimensión menor a la del 85, los daños fueron mayores que en aquella ocasión", dijo a REFORMA el arquitecto Luis Roberto Salazar, de 59 años, nativo de este pueblo que aún conserva rasgos de una vida rural, con milpas y algunos burros en sus calles, pero a sólo 20 minutos de Santa Fe.

La casa de Don Roberto es una de las que serán demolidas.

La primaria, la secundaria, el centro de salud y la iglesia también resultaron muy afectados, contaron vecinos.

"(Se sintió) muy feo. Las calles se oían cómo tronaban. A mi mamá le afectó (más), ahora sí que estábamos en la calle y pues yo venía con mi nena (de la escuela).

Gracias a Dios, pues nuestra casita aguantó, pero muy triste. Todas las que somos compañeras, una muy afectada está. Todo tirado", contó Marcela Morales entre lágrimas.

La casa de Marcela sufrió daños en el techo, de grado uno, según le dijo Protección Civil. Pero ése no es el único daño; psicológicamente, ella, su madre y su niña se sienten ahora más vulnerables.

"Todos aquí estamos en shock. Mi nena de 8 años se espantó muchísimo", agregó Morales, empleada doméstica de 35 años.

Los vecinos de esta colonia del sur de Ciudad de México lamentan que su tragedia no sea tan abordada por los medios de comunicación, aunque les alegra la movilización de voluntarios de zonas tan alejadas de ellos, como la Colonia Roma.

Personal de la Delegación Álvaro Obregón y de Protección Civil ya visitaron la zona y están presentes en el principal centro de acopio; sin embargo, también existe mucha desconfianza sobre su manera de operar.

Algunos temen que los víveres, ropa y otras donaciones sean usados para fines políticos, mientras que otros acusan demora y desinformación sobre cómo se va a llevar a cabo la demolición de las casas más afectadas.

"Realmente lo que vino a ayudar aquí, en Santa Rosa, fueron los civiles, los independientes. Yo a la Delegada (Antonieta Hidalgo) ni la conozco ni por aquí estuvo.

Vino Leonel Luna, diputado o no sé qué es; sí ha venido, pero así como una respuesta real, pues no nos la dan.

"En este caso (mi casa dañada) se supone que ya hay un ingeniero encargado, pero simplemente se hacen bolas y dicen que no saben cómo hacer esto (demolerla).

En la mañana decidieron que iban a apuntalar, al empezar a apuntalar se vino más y ahora ya no saben. Vienen, ven, revisan y se vuelven a ir", contó Alejandra, de 47 años.

Lo cierto, también, es que entre las calles tan estrechas de estas colonias es muy complicado meter maquinaria pesada. Una de las avenidas más castigadas por el sismo aquí, Centenario, mide entre tres y cuatro metros de ancho, apenas entran los autos entre los peatones que caminan sin banquetas.

 

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