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El excelso Federer se corona en Indian Wells

El suizo bate a Wawrinka (6-4 y 7-6), firma su quinto título en el Valle de Coachella y el 90º de su carrera. Con 35 años y siete meses, desbanca a Agassi como el jugador más veterano que gana un Masters 1000
lunes, 20 de marzo de 2017
Por: Agencias
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Algunos, no pocos, atrevidos ellos, decían no hace mucho que Roger Federer tal vez hubiera hecho bien en recoger sus trastos e irse a casa para disfrutar de un dulce retiro, allí en las montañas suizas, plácidamente estirado en el sofá, contemplando con perspectiva la fastuosa obra que ha ido construyendo a lo largo de 20 años de carrera.

Sin embargo, aquellos, no pocos, insensatos a tenor de los hechos y los resultados, no tuvieron demasiado en cuenta la verdadera dimensión del suizo, quien al derrotar a Stan Wawrinka en la final de Indian Wells (6-4 y 7-5, en 1h 19m) volvió a decir que no, que de ningún modo, que a él le queda cuerda para rato y que se puede ser excelso en la longevidad, porque sencillamente es un tenista irrepetible.

Rumbo hacia las 36 primaveras, Federer sigue redescubriéndose y reinventándose, disfrutando y haciendo disfrutar. Su último triunfo en el desierto californiano poco tiene que ver con los de años atrás, porque esta vez lo ha ganado con una versión bien distinta, disfrazado de pistolero y sin desperdiciar fuerzas ni munición.

Diferente vía, sin peloteos ni enredos, pero igualmente seductora, porque el suizo conserva la esencia y continúa ganando, aunque hoy día su éxito se fragua sobre todo en el revés y no en la derecha.

Con el de ayer, son ya 90 los títulos que contabiliza, por lo que se sitúa más cerca de Ivan Lendl (94), el segundo jugador más laureado de la historia tras Jimmy Connors (109).

La victoria frente a Wawrinka, además de su quinto trofeo en Indian Wells, el 25 de un Masters 1000, le concedió el honor de convertirse en el tenista más veterano que gana un torneo de segunda categoría, sucediendo al estadounidense Andre Agassi (34 y tres meses en Cincinnati 2004).

Y la cosa no queda ahí, porque la sublime actuación en el Valle de Coachella le permitirá desbancar a en la sexta posición del ranking a Rafael Nadal.

Así se expresa el presente del genio, que arrancó el año en la decimosexta posición y ahora vuelve a divisar la cumbre del circuito.

Y es que ahora mismo no existe un jugador mejor, o desde luego no más competitivo. Mientras el número uno del mundo, Andy Murray, no termina de cogerle el pulso al año, y Novak Djokovic sigue transmitiendo dudas y más dudas, él va perfilándose de nuevo como un ganador feroz y decidido.

Ninguno, ni Murray, ni Djokovic ni tampoco Nadal, al que derrotó en la final de Melbourne y apabulló en los octavos de este último evento, han demostrado estar por encima del suizo, que rubricó este último premio con un poderío y una suficiencia como no se le recordaban.

12-1: solo una derrota en 2017

No hay mejor presente que el de Federer, agarrado al carpe diem, vencedor esta temporada en todos los pulsos contra jugadores del top-10 (6-0) y con un balance extraordinario de 12 victorias y una sola derrota, un mal día en Dubái.

El resto, todas actuaciones formidables y sin peros, como la que protagonizó ante Wawrinka. Este resistió lo suyo, hasta el décimo juego del primer set, pero cedió el servicio y entregó el parcial, de modo que la historia se le puso muy cuesta arriba.

Enderezó después, con un break nada más comenzar el segundo parcial -el primero que encajaba Federer en todo el torneo-, pero el vencedor le rompió el saque acto seguido y luego amplió el recital para terminar descorchando el champán.

Otra vez, la segunda en 2017.

Se repitió la imagen de nuevo. El de Basilea, como si fuera un novato hambriento, elevando los brazos hacia el cielo ante los 17.000 espectadores que abarrotaban la central.

En primera fila, el legendario Rod Laver, ganador de 11 grandes; un hombre que a sus casi 80 años coge a la que puede el avión para deleitarse con el suizo.

Ya no se antoja algo esporádico ver a Federer alzar trofeos. Mientas otros hubieran cogido los bártulos y hubiesen regresado ya al cantón, él sigue al frente como nadie.

 

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