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Edgar Hernández

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Yunes Linares, frustración colectiva

¡Los primeros eternos cien días! Ya para que los más conspicuos defensores y “moderadores” de opinión del yunismo –los del uno de diciembre para acá- no le vean futuro a Miguel Angel Yunes Linares y sus hijos, sí que está grave.
miércoles, 8 de marzo de 2017
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¡Los primeros eternos cien días!

Ya para que los más conspicuos defensores y "moderadores" de opinión del yunismo -los del uno de diciembre para acá- no le vean futuro a Miguel Angel Yunes Linares y sus hijos, sí que está grave.
Con un índice de aceptación por los suelos, una percepción -up´s, dije la palabra que no gusta- ciudadana de incumplimiento a compromisos fundamentales, un galopante desempleo y una inseguridad pública que raya en un franco estado de sitio, el gobierno del Estado, a cien días de gestión, recoge las varas que lanzó cual vistosos cohetones de feria el uno de diciembre del año pasado.
Sus apologistas piden, ruegan, más tiempo, sin embargo, ese tiempo el mismo Yunes se lo acabó en mentiras y quimeras y, fundamentalmente, al empujar a Veracruz a un estado fallido producto de la ingobernabilidad
En febrero aumentaron los asesinatos un 181% y a 55 los asesinatos de mujeres.
Y eso duele.
Duele a los veracruzanos que votaron y creyeron en él.

Duele a la sociedad civil que pasó por alto su cuestionado pasado en aras de un futuro mejor -no para él y sus hijos- sino para ocho millones de atribulados ciudadanos atropellados por la Fidelidad y el Duartismo.
Sin embargo, no pudo.

Nos falló el superhéroe.
Y pensar que el futuro no se observa mejor ya que al estar arrinconado y fuera de combate el PRI, al quedar descalificado el PAN de Yunes Linares, no queda más que el camino del "Juanito" Veracruzano, Cuitláhuac García, más aguado que el pulque de Banderilla.
De los primeros cien días de gobierno dan recaudo acuciosos investigadores periodísticos que tal vez sean calificados de ignorantes, pero que en los hechos muestran el estado de conflicto e indefensión en que vivimos, así como la sumatoria de los graves problemas en los que está inmersa la entidad.
Nueva deuda por 4 mil 400 millones de pesos; dinero recuperado sin cuentas claras; no pago ni deuda atrasada a municipios; la UV al borde del embargo; el IPE mantenido con alfileres; los seguros para la burocracia cobrados pero no cubiertos a las aseguradoras; el Congreso y el Tribunal Superior de Justicia en silenciosa bancarrota y los veracruzanos sin destino con 180 mil millones de deuda pública...
Ello sin contar el descrédito nacional de nuestro gobernante tras su infausto lance contra el tótem de la izquierda, Andrés Manuel López Obrador, quien dos patadas lo exhibió y destruyó sumando con ello a los "pejezombies" -sobre todo los del ala intelectual a nivel nacional- que lo hicieron talco.
Y es que en verdad nunca hubiéramos querido que Veracruz siguiera el mismo camino que nos impusieron Fidel y Javier, menos replicar páginas negras de nuestra historia... pero con el "nuevo" vaya que se replicaron.
La matanzas en disputa criminal por la plaza, los feminicidios, los levantamientos y el doloroso despido de cientos, miles de empleados de gobierno que al grito de "¡Borren todo vestigio del Duartismo porque son aviadores!" empujaron al desempleo a millares de trabajadores hasta con diez años de antigüedad dejando al menos a 40 mil familias desamparadas.
Y eso duele... y mucho.
Lástima el arrebato.

El que el amigo no se deje ayudar. El mentarle la madre a todo mundo. El entablar cual pleito de cantina con el primero que pasa y el estar en todo y en nada.
Ese ha sido el sello de los primeros eternos cien días.
Hoy me quedo como aislado sello distintivo de esos primeros cien días con una carta abierta que envía un sentido miembro del Pentathlón Deportivo Universitario, sección Veracruz, a propósito de la criminalización de los once masacrados hace unos días en Boca del Río, cinco de los cuales eran jóvenes estudiantes que estuvieron en el lugar y momento inadecuados.
"Sr.

Gobernador Yunes Linares:
Antonio Vergara Capetillo, asesinado en la Tampiquera ¡No era delincuente!.. Era un joven bueno, estudioso, del barrio pobre, donde trataba ser ejemplo de otros chavos de barrio de cómo salir adelante sin importar el origen y el entorno.
"Sábados y domingos, al igual que miles de jóvenes que no reciben nada de los gobiernos (porque los gobiernos creen que apoyar el deporte es darles camisas y balones de futbol) entrenaba bajo las normas de una institución que tiene casi 80 años trabajando por la grandeza de la Patria...
"No era delincuente.

Su muerte tan cruel merece al menos una investigación justa. Esta guerra entre priistas y panistas-perredistas por el poder oficial y subterráneo están dejando víctimas civiles y por lo general cada muerto está marcado por el tufo de los ajustes de cuentas.
"Por ello le pido que no meta este caso en el mismo costal.

Al menos eso merece un joven bueno, morir con su honor reconocido.
"Saludos marciales. Hugo Morales Alejo".
Tiempo al tiempo.

 

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