Rafael Arias Hernández

MUTATIS MUTANDIS

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Reestructurar visión, alcance y acción

641 días, para rescatar y cumplir con lo prometido a Veracruz. Lo definitivo es el bienestar y progreso de las personas, no de los políticos. A solo 31 días, para saber del pospuesto presupuesto. ¿De recepción, a decepción?
lunes, 27 de febrero de 2017
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641 días, para rescatar y cumplir con lo prometido a Veracruz.

Lo definitivo es el bienestar y progreso de las personas, no de los políticos.

A solo 31 días, para saber del pospuesto presupuesto. ¿De recepción, a decepción?

Mientras, en Finanzas y otras dependencias estatales, ya hay responsables y denunciables; siguen licuadora, aspiradora y otros depredadores enseres doméstico-administrativos, del desorden y opacidad aprovechables para unos cuantos; y en la cámara de diputados de Veracruz, ¿prevalecen teoría y práctica de más de lo mismo?

Hay que insistir e intentar. ¿Qué capacidad y posibilidad de cambio efectivo hay, en hacer y no solo en decir? Cambiar, no para que todo siga igual, ni para simular lo que no se hace.

Interminables lecciones no aprendidas, consecuencias padecidas e intenciones repetidas.

Salvo excepciones, en muchas formas, demasiados diputados siguen contribuyendo y respaldando el creciente daño que causa una irresponsable y convenenciera actitud.

Confunden iniciativa con definitiva, corrección con abyección, discusión con aceptación, pero no fuero con orden de aprehensión ¿De desastre a tragedia?

Histórico y comprobable. Es inocultable, repetido y padecido, que desde hace cuando menos 18 años, el presupuesto como ley y "la carabina de Ambrosio", son lo mismo.

Ni seguimiento, ni control presupuestal. Ni evaluación ni rectificación.

En contra de lo estipulado se gasta de más y crecen déficits cada año. Lo peor se convierte en descarada costumbre.

Curioso y contradictorio. Imparable gastar y endeudar, aunque los obligados a informar, sigan sin determinar, ni difundir, cuál es el total-total de deuda pública estatal.

Ni a dónde pararon miles de millones de pesos desaparecidos. ¿Alternancia de la opacidad?

¿Aumenta costosa burocracia y sus gastos? ¿Más dependencias y comisiones oficiales, que supuestamente vigilan o controlan a otras y a otras, con nulos o mínimos resultados?

Excepciones aparte, los integrantes del llamado poder legislativo, en su mayoría (porque se requiere), obedientes y disciplinados autorizan aumentar gasto y deuda, sin evaluar ni controlar y denunciar a responsables.

¿Continuidad de la impunidad?

Cuento de nunca acabar de ineptitud, mediocridad y corrupción. Total la única solución encontrada y practicada, sigue siendo impuesta: que paguen los que vienen.

Así, el problema se recicla y agrava.

La eterna deuda nuestra de cada día....

Por lo pronto, la Legislatura del Estado tendrá que asumir su responsabilidad y decidir sobre el cuestionado tema de reestructuración de la deuda pública.

Tema que para los 21 créditos considerados, se divide en bancario, y de valores. Cuyo tratamiento y gestión tiene, en cada caso, características propias a considerar.

Más allá de la importancia y precisión de cifras y conceptos, por esta ocasión, permítaseme destacar en lo general, cuatro aspectos que, cuando menos, deben tenerse presentes:

1.-Legalidad. Contar con claro sustento, desde el plano constitucional federal y local, hasta la legislación financiera correspondiente y del sistema nacional anticorrupción.

Garantizar y exigir lo relativo a transparencia, acceso a información oficial, rendición de cuentas, fiscalización y evaluación social.

Y la postura explícita del gobierno federal, al respecto.

2.-Transparencia. Tener presente que se trata de iniciativa, no de dogma ni de imposición autoritaria. Por tanto, es imprescindible garantizar libertades y derechos ciudadanos y sociales para ejercer libre expresión y participación; y, desde luego, respeto al Poder Legislativo para el ejercicio de sus atribuciones.

Inadmisible descalificación, terrorismo informativo, manipulación y opacidad oficiales, venga de quien venga.

3.-Consistencia, alcances y propósitos claros. Dispocición pública de información, análisis y estudios actualizados, que fundamenten, tanto opiniones a favor como en contra, para determinar y fijar límites, condiciones, objetivos y metas, así como formas mínimas de seguimiento y control, fiscalización y evaluación públicas.

Ante condiciones de desastre y de emergencia, claridad en la responsabilidad otorgada o asumida. Nada de "cheque en blanco", cualquier costo, e impreciso destino.

4.-Desarrollo y bienestar social prioritarios. Evitar, más de mal en peor, con crecientes limitaciones, sacrificios y pérdidas para presentes y futuras generaciones.

Desde luego que hay que atender y resolver cuestiones financieras, desastres y consecuencias ocasionadas.

Para ello, es imprescindible replantear, discutir y analizar alternativas; abrir y fortalecer diálogo y debates públicos, con mayor participación social; y sobre todo, no dejarse imponer la única solución, de los supuestos "expertos en finanzas" que no saben otra, que gastar y endeudar más.

Tampoco dejarse llevar por sensacionalismo informativo, ni por terrorismo comunicativo, típicos de exageración y manipulación oficial; útiles, a quienes acostumbran alarmar, crear pánico, pavor y desasosiego social, con intención de imponer respuestas, soluciones favorables y ventajosas, al gran negocio de siempre: al de sus propios intereses personales y de grupo; y/o al de instituciones financieras o bancarias.

Hay que poner mucha atención a gobernantes responsables y funcionarios a cargo.

Sin excepción, exigir transparencia, seguimiento, control, rendición de cuentas puntual. Verdadera evaluación gubernamental y social, permanentes.

Así como previsión y planeación indispensables.

Es más, dada la importancia y lo determinante que son administración y finanzas, en todo ámbito gubernamental; y sobre todo, para no repetir el desmedido desastre, en el que se dejó al gobierno estatal.

Hay que insistir que antes que nada, transparencia para que se señalen y asuman plena y oportunamente las responsabilidades al respecto. Incluso para consolidar o fortalecer los pocos logros y avances.

Por lo pronto, al término de la entrega recepción del nuevo gobierno, ya hay responsables, culpables y prófugos potenciales.

¿Qué hacer frente a emergencia financiera, hasta hoy conocida solo por unos cuantos, pero padecida por todos?

Emergencia, cuyos alcances van mucho más allá del obligado y prioritario pago de sueldos y servicios imprescindibles, para mover el aparato gubernamental.

De las contadas contribuciones a la búsqueda y encuentro de soluciones, destaca la del grupo legislativo MORENA, que propone considerar la situación, incorporando otros aspectos que permitan la atención integral y en su justa dimensión, de dicha emergencia financiera, que es más compleja y de mayor alcance temporal, institucional y social, que el indiscutible problema de liquidez inmediata.

"...el problema de la entidad no se reduce solamente a la reestructura de la deuda". (Alcalor político.160217, Imagen.130217)

Hoy y siempre. Los veracruzanos deben ser prioridad.

*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez

 

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